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Un nuevo confinamiento sería fatal para la recuperación.

En este inicio de 2021 hemos asistido a un incremento en los casos por Coronavirus en nuestro país, y no sólo en España. El pasado 4 de Enero la tasa de incidencia acumulada se situaba en los 272 casos por cada 100.000 habitantes (de media en España) y a 15 de Enero se situaba en los 575 por cada 100.000 habitantes (también de media en España).

Este incremento desorbitado, teniendo en cuenta también lo costoso y lento que ha sido el reducir esa cifra a lo largo de los últimos meses de 2020, ha llevado a algunas Comunidades Autónomas como Andalucía a pedir al Gobierno central el confinamiento domiciliario para toda España, algo que de momento el Gobierno central ha rechazado.

Sin embargo, no es una medida descartable en el corto/medio plazo, aunque si es una medida altamente indeseable.

¿Por qué?

Principalmente porque 2021 es el año llamado a ser clave en la recuperación económica de España, y muy buena parte de las esperanzas a corto e incluso medio plazo de España están condicionadas a 2021.

Ya tuvimos ocasión de comentar aquí un informe del Banco de España a finales de 2020 en el que estimaban cómo podría evolucionar el PIB de España en los próximos años.

Dicho informe partía de 3 posibles escenarios, a saber:

  1. Escenario suave: Evolución de la pandemia controlada en los próximos trimestres, con una progresiva relajación de las medidas de contención. Adaptación ágil de los agentes a la pandemia / restricciones.
  2. Escenario central: Nuevos brotes de la enfermedad moderados que exigen medidas similares a las recientes. Se mantienen las asimetrías sectoriales en la senda de recuperación.
  3. Escenario severo: Rebrote intenso de la pandemia en el corto plazo e inmunidad más tardía. Endurecimiento de las medidas de contención. Recuperación y adaptación más limitados.

Parece evidente que el escenario más suave no es aplicable a la situación actual, dado que la pandemia no sólo no se ha controlado sino que se ha incrementado el número de casos y de muertos en las últimas semanas. Y no sólo esto, sino que en la situación actual es más probable un endurecimiento de las normas que una relajación de estas.

Por tanto, el escenario más favorable queda casi descartado por completo, salvo milagro.

En los otros dos escenarios, el crecimiento de la economía española en el año 2021, 2022 y 2023 iría de la siguiente manera:

En el escenario central, el PIB caería un 11’1% en 2020, y crecería un 6’8%, un 4’2% y un 1’7% en los años 2021, 2022 y 2023, respectivamente.

En el peor de los escenarios, el PIB caería un 11’6% en 2020, y crecería un 4’2%, un 3’9% y un 1’5% en 2021, 2022 y 2023.

Observamos que, en ambos escenarios, la actividad previa a la crisis del Coronavirus (año 2019) no se recuperaría hasta el año 2023, en el peor de los escenarios la recuperación sería posterior a 2023.

Para conocer más detalles sobre las posibles consecuencias de cada escenario es recomendable leer el artículo.

No sólo el Banco de España ha realizado estimaciones sobre el futuro de la economía española, también lo hizo otro organismo como la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) a finales de 2020.

Así pues, la AIReF estableció dos tipos de situaciones con 3 escenarios distintos, una primera situación antes de los PGE y otra segunda situación con la incorporación de los PGE y las ayudas europeas. A su vez, estas dos situaciones cuentan con 3 escenarios distintos, a saber:

Escenario pesimista: A corto plazo nuevo confinamiento de la población española en los meses finales de 2020. A medio plazo daños estructurales en el tejido productivo lastran la posterior recuperación.

Escenario central: A corto plazo gravedad de los procesos de contagio y las necesarias medidas de contención de la pandemia lastran el crecimiento económico. A medio plazo paulatina normalización de la actividad. Desarrollo de vacunas o tratamientos para la enfermedad permite reducir el contagio.

Escenario optimista: A corto plazo la situación remite en los meses finales de 2020 y se pueden eliminar progresivamente las medidas de reducción de la movilidad. A medio plazo la pandemia se consigue controlar a lo largo de 2021, bien por la aparición de un tratamiento efectivo, de una vacuna.

En estos momentos, parece que el escenario que mejor se ajusta a la realidad es el escenario central, puesto que el escenario pesimista no se llegó a producir y el escenario optimista tampoco, así que nos fijaremos en dicho escenario central.

En la situación previa a la aplicación de los PGE (que están por aprobar), la economía española crecería un 6’5% en 2021 en el escenario central, después de haber caído un 10’5% en 2020. En cambio, en la situación en la que ya se incorporan los PGE y las ayudas europeas (o la situación Post-PGE) la economía crecería un 9’6%.

Hay que decir que en la situación Post-PGE se incluyen tanto los efectos esperados de los PGE y también de las ayudas europeas, con lo que no será fácil que se apliquen tal cual está planteado.

En cualquier caso, vemos como en líneas generales el crecimiento de la economía española para el año 2021 se estima en torno a menos del 10% en todos los casos y en la mayoría no supera el 7% de crecimiento.

Si a una situación como la que estamos atravesando se le suma un nuevo confinamiento, podría suponer irnos a los peores escenarios en los que la economía española crecería en torno al 4% en 2021. Esto significaría, entre otras cosas, un incremento del número de parados, un incremento del número de empresas destruidas, un mayor empobrecimiento de la población del que ya hay en la actualidad, etc.

La falsa dicotomía entre “economía y salud” no es tal, la solución no pasa por un cierre de la economía que provoque un destrozo que se alargue hasta el final de la década, sino por un mejor control de los positivos y un mayor ritmo de vacunación. Porque de la misma manera que si se decreta el cierre completo de la economía se destrozaría esta, si no se hace pero a su vez no se incorporan medidas para superar al Covid, la gente no volverá a retomar su actividad normal como lo hacía antes del Coronavirus. Es por esto que es fundamental administrar cuantas más vacunas mejor y al mayor ritmo posible, al tiempo que no se decreta el cierre de la actividad económica.

Querer confinar España al completo, como pretenden algunos, es como querer matar un mosquito con una bomba atómica, los efectos negativos superarían por mucho a los efectos positivos.

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