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Twitter y su deriva censora.

A raíz de la eliminación de la cuenta de Twitter del todavía presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se ha generado un debate muy interesante y muy pertinente sobre la censura en Twitter.

¿Hay censura en Twitter?

Claramente sí la está habiendo, podríamos establecer dos tipos de censura:

Por un lado, aquella que lleva a cabo el propio humano a través de la observación y de analizar qué cuentas cumplen con las condiciones de uso y cuáles las incumplen, y por otro lado la “censura algorítmica” que es de la se aprovechan muchos grupos de “pequeños dictadores” o “dictadores en potencia” para expulsar de la red social a todas aquellas voces que no encajen con sus sesgos y prejuicios.

En el segundo tipo de censura, podríamos ver como personas (y amigos) como Juan Manuel Góngora, un sacerdote católico almeriense con cierta relevancia en Twitter y que contaba con más de 25.000 seguidores, o Álex Carasa, un defensor de las ideas de la libertad y estudiante de Derecho y Economía con más 7.000 seguidores, fueron suspendidos (más recientemente el Pater) de sus cuentas por tweets extremadamente inofensivos.

Aquí podemos ver los tweets en cuestión:

En un primer lugar, la cuenta del Pater Góngora fue bloqueada por este refrán:

“Cuando seas padre, comerás huevos”.

Y más tarde, fue definitivamente suspendida y borrada por este otro tuit:

Por mucho que intento buscarle una intencionalidad violenta a este tuit me es imposible encontrársela, ni la persona más “piel fina” del planeta podría calificar seriamente este tuit como agresivo o violento.

Por otro lado, a Álex Carasa le suspendieron definitivamente (o no) la cuenta de Twitter por ese tuit:

Parece más que evidente que esto es obra de un algoritmo y no de una persona que haya analizado y tratado estos tuits de buena fe.

El otro tipo de censura es la censura humana, es evidente que todas las personas tenemos sesgos y nuestras preferencias ideológicas, y las personas que componen Twitter también tienen estos sesgos ideológicos y sus propios intereses, querer negar esto es querer hacer ver que las personas que componen Twitter están dotadas de una especie de divinidad.

Ahora bien, lo que sí es denunciable y ha de ser criticado con dureza es este sesgo a la hora de decidir qué cuentas pueden seguir activas o no por cometer, a su juicio, la misma infracción.

Como es sabido, la cuenta de Donald Trump ha sido definitivamente borrada de Twitter por “riesgo de incitación a la violencia”, al mismo tiempo que la cuenta de Mahathir Mohamad (ex-primer ministro de Malasia) sigue activa después de haber dicho hace unos meses que “los musulmanes tienen derecho a estar furiosos y matar a millones de franceses por las masacres cometidas por Francia en el pasado”.

Este era el tuit en cuestión que fue borrado por Twitter, sin embargo la cuenta del ex primer ministro malasio sigue en activo.

¿Cómo es posible que después de semejante barbaridad de tuit la cuenta de Mahathir Mohamad siga activa y la de Donald Trump no?

Las críticas a Twitter son perfectamente pertinentes, uno puede reclamar una mejora del servicio y una revisión de sus sesgos sin caer en ningún tipo de contradicción. Los libertarios, y también algunos liberales, reclamamos que el derecho de propiedad también incluye el derecho de exclusión, es decir, a poder excluir a quien no se quiera tener dentro de tu propiedad.

Sin embargo, también reclamamos que ninguna empresa, lobbie, o cualquier otro organismo cuenten con privilegios de ningún tipo (fiscales o legales), del mismo modo que pedimos que se cumplan los contratos.

Si una empresa como Twitter lo hace mal, y algunos consideramos que lo está haciendo bastante mal, aparecerán nuevas plataformas que hagan la competencia a Twitter, como ya está ocurriendo con Parler y Gab. Que esta competencia sea más o menos fuerte no significa que no se vaya a dar, entre otras cosas porque no han surgido con la suficiente fuerza ni atractivo como para hacerle una competencia real a Twitter, también ahora por el boicot que están sufriendo de otras empresas como Amazon.

En cualquier caso, se puede criticar la censura en Twitter (tanto la algorítmica como la humana), se puede reclamar mejoras en Twitter y se puede exigir el cumplimiento de los contratos sin caer en ningún tipo de contradicción.

Twitter debería ser mucho más contundente con aquellos que se dedican a denunciar en masa a cuentas que no están incumpliendo ninguna norma de lo que lo está siendo hoy día, ya que denunciar en falso a una determinada cuenta no supone ningún coste para el denunciante.

En definitiva, sí que existe la censura en Twitter y es algo perfectamente criticable, aunque por desgracia algunos parecen encontrar algún tipo de incoherencia en no bailarle el agua a las empresas en todas sus acciones con defender el derecho de propiedad.

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