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¿Puede el catolicismo ir de la mano con el libertarismo?

Esta pregunta es muy pertinente ya que siempre que se habla desde el libertarismo de dar la batalla cultural se tiene especial cuidado de saber con quien sí se puede “ir de la mano” en dicha batalla y con quien no se puede. Hay libertarios que consideran que no se puede ir de la mano de los socioliberales, ni de los liberales clásicos, ni de los minarquistas, etc. Los argumentos que esgrimen al respecto son válidos, a saber, (de forma resumida) un minarquista y un anarcocapitalista defienden objetivos distintos de raíz (uno defiende la existencia de un Estado mínimo y el otro no), por tanto podría resultar difícil de compaginar unos objetivos con otros, no digamos ya con un socioliberal o con un liberal clásico.

Dicho esto, pocas veces se plantea esto mismo con aquellos otros posibles aliados como pueden ser los católicos, y si se plantea esto no es en absoluto en la misma proporción que lo mencionado anteriormente.

Volviendo a la pregunta planteada al inicio, la respuesta sería que sí, son perfectamente compatibles siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos fundamentales. A saber, el libertarismo se basa fundamentalmente en tres principios:

  • Autopropiedad
  • Apropiación original
  • NAP

El principio de autopropiedad establece que el individuo es propietario de su propia persona, o dicho de otra manera, que tiene un derecho natural o moral a controlar su cuerpo y vida.”

De este primer principio se derivan los derechos de propiedad sobre bienes susceptibles de apropiación pacífica.

El principio de apropiación original significa que la forma en que la propiedad sin dueño se convierte en propiedad privada es por el principio de que esta propiedad justamente pertenece a la persona que encuentra, ocupa, y la transforma con su trabajo.”

El principio de no agresión establece que nadie puede amenazar o cometer violencia (agresión) contra la persona o la propiedad de otro, la violencia sólo puede emplearse contra el hombre que comete tal violencia, es decir, sólo defensivamente contra la violencia agresiva de otro. No puede ser empleada contra un no agresor: he aquí la regla fundamental a partir de la cual se puede deducir todo el corpus de la teoría libertaria “. “La guerra, la paz y el Estado”

Una vez definidos los tres principios fundamentales, dependiendo del libertario pueden variar las definiciones pero básicamente son esos tres principios, debemos pasar a ver si estos tres principios son compatibles con el catolicismo.

Si un católico, aunque no crea que el individuo es el único y exclusivo dueño de su cuerpo sino que hay algo más allá del propio individuo (algo que se escapa a los sentidos), defiende el derecho de autopropiedad y no tratará de iniciar ningún tipo de agresión contra este individuo para impedirle realizar algún tipo de acción que este católico no considere moral, este católico cumplirá perfectamente con este principio. Si por el contrario, el católico considera que no puede permitir que un individuo haga con su cuerpo lo que desee y que debe impedirle llevar a cabo ciertas prácticas aunque dichas prácticas estén en perfecta consonancia con el libertarismo, este católico no cumplirá con uno de los tres principios y por tanto no debería ser un aliado.

Como hemos dicho antes, de este primer principio se derivan otros (derechos de propiedad sobre bienes), y en tanto en cuanto un católico no pretenda iniciar la agresión sobre la propiedad de otro individuo (robo en la forma que sea) este católico seguirá cumpliendo con este principio, si no lo hace seguirá incumpliendo un principio fundamental.

De la misma manera ocurre con el principio de apropiación original y el NAP, si el católico en cuestión considera que puede iniciar la agresión contra cualquiera de estos principios, en base a la razón que sea, no podrá ser un aliado del movimiento libertario. Sin embargo, si cumple el respeto a los tres principios sí que podrá ser un aliado perfectamente compatible con el libertarismo.

Es innegable que hay valores católicos que son muy enriquecedores y que ayudarían a rodear mejor la ética libertaria, pero sin un respeto a los tres principios fundamentales del libertarismo no podríamos decir que el catolicismo es compatible con el libertarismo.

En cualquier caso, no pretendo sentar las bases de nada con este artículo, simplemente sacar a debate la conveniencia o no de aliarse con determinados grupos de la misma manera que otros libertarios lo hacen con liberales, minarquistas, etc.

Si negamos la posibilidad de aliarnos con liberales clásicos o minarquistas porque no tenemos objetivos finales en común, por coherencia también habría que negar la alianza con aquellos católicos que no respeten los tres principios fundamentales del libertarismo.

Categorías

Libertarismo

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