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España: No recuperaremos la pésima situación previa al COVID hasta pasado 2023.

Es algo conocido por todos, más o menos interesados por la actualidad política y económica del país, que la pandemia provocada por el Coronavirus ha azotado fuertemente a la vida de los ciudadanos españoles y lógicamente también lo ha hecho con la economía nacional. Esta economía ha sufrido las consecuencias lógicas de la hibernación provocada por el confinamiento y por las restricciones de la “nueva normalidad”.

A la espera de los datos del tercer trimestre que podremos conocer en pocos días, hay datos que podemos poner encima de la mesa, a saber.

Según el INE, la caída del PIB en el segundo trimestre fue finalmente del 17’8%, frente al 18’5% del que se hablaba. A pesar de la pequeña diferencia positiva, esta caída sigue siendo un absoluto desastre y sigue siendo un dato histórico.

También hemos conocido recientemente las estimaciones que distintos organismos han efectuado sobre la economía española, de esta manera la organización Funcas ha llevado a cabo un panel de expertos en el que han realizado sus pronósticos para la economía española.

Este panel compuesto por expertos de AFI, Bankia, Banco Santander, Funcas, BBVA Research o la CEOE (entre otros) ha estimado que la caída anual del PIB español rondará el 12%, y que en el año 2021 creceremos al 7’1% con respecto a 2020. Esta caída del 12% coincide con las previsiones que establece el Banco de España, que sitúa la caída anual del PIB español entre un 10’5% y un 12’6%. Dichas previsiones del BdE son peores que las efectuadas en el anterior informe (Junio), donde hablaban de una caída más leve de hasta el 9%.

En cuanto al paro, se cree que la máxima tasa de paro que alcanzará la economía española será del 20’5% mientras que los más optimistas creen que se acercará al 15’2%, para una media de 17’8%.

Quizás lo más alarmante sea que esta tasa de paro del 17’8% se mantenga también para el año 2021, y no sólo eso sino que pueda llegar, según el Banco de España, hasta el 22% en el peor escenario para el mismo año. En el mejor escenario, para 2022, tendríamos una tasa de paro del 18%.

Lo que sí deja meridianamente claro el informe del BdE es que no se volverá a la actividad previa a la crisis hasta antes del año 2023, situándose en el mejor de los casos la recuperación de la actividad en el año 2022 en el 97’8% (con respecto a 2019), y en el peor de los casos con una recuperación de la actividad en el año 2022 situada en el 94% (con respecto a 2019).

Además de efectuar los análisis económicos correspondientes para tratar de recuperar la actividad económica lo antes posible y en las mejores condiciones, hay que averiguar qué ha fallado para que hayamos tenido una caída del PIB trimestral tan elevada (de las más altas del mundo desarrollado) y para que la caída anual vaya a ser de las más elevadas.

Es inevitable pensar que algo se ha hecho muy mal desde nuestra clase política, si había algo fundamental a la hora de poder recuperar la actividad económica era la contención del virus, es prácticamente imposible poder desarrollar una vida como la que teníamos en la situación previa al COVID si el virus no ha sido derrotado. No ya sólo por las medidas de confinamiento total o parcial, o por las restricciones de seguridad, sino porque la propia ciudadanía es reacia a desarrollar una actividad social como si no pasara absolutamente nada, y es algo completamente lógico.

España no supo en su momento controlar la primera ola del virus y no está sabiendo controlar tampoco ahora la segunda ola, no es nada descabellado pensar que puede haber una tercera o cuarta ola.

Nuestra clase política no ha tomado medidas contundentes para frenar al virus, estas medidas no tenían que ser después del confinamiento medidas severas, sino medidas tan de sentido común como las experimentadas por Corea del Sur o Alemania en la primera ola del Coronavirus y que tan buen resultado les dieron.

España ha tenido el tiempo suficiente para tomar ejemplo de los mejores países en la lucha contra el virus en la primera ola para poder actuar de forma diligente en la segunda ola, pero no ha sido así.

Tenemos una clase política repleta de incompetentes que por acción u omisión están condenando a la ciudadanía española a un empobrecimiento de su vida, a una situación peor de lo que se podía esperar por la pandemia, y en muchos casos a una pérdida de sus seres queridos.

En definitiva, es muy difícil que recuperemos los niveles previos a la crisis hasta antes del año 2023 y eso no es una buena noticia, no ya sólo por lo evidente que es que la actividad no se recupere en el más corto plazo, sino porque no era una situación como para estar orgulloso sino más bien todo lo contrario.

Que no vayamos a recuperar la situación desastrosa previa a la crisis hasta antes del año 2023 es una pésima noticia que condicionará el futuro de buena parte de la ciudadanía española.

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