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¿Tenemos derecho a discriminar?

En las últimas semanas ha estado especialmente candente un tema en redes sociales a raíz de un vídeo del youtuber “Un Tío Blanco Hetero”, en dicho vídeo entrevistó al propietario de la empresa “Microwd”, que básicamente es una empresa que concede microcréditos sólo a mujeres en Latino-América, y no a todas las mujeres sino a aquellas que reúnen los requisitos adecuados como para devolver con mayor probabilidad los créditos prestados.

Esta entrevista y su posterior polémica (a mi parecer sin ningún tipo de sentido) me da paso para poder introducir el siguiente tema: ¿Tenemos derecho a discriminar?

Yo digo que sí, esto de primeras puede sonar muy fuerte e incluso extremista, pero pensemos un poco.

Si yo soy el dueño de mi propiedad privada, y por tanto puedo desarrollar la actividad que a mi me parezca conveniente siempre y cuando respete una serie de mínimos (no agredir a nadie, no menoscabar la libertad de nadie, etc), ¿por qué no puedo decidir la gente que entra o no a mi local o a mi casa? Y si tengo un negocio, ¿por qué no puedo decidir a qué público orientar mi negocio en función de mis expectativas y deseos?

Si un empresario o un particular decide que yo no puedo entrar a su local o a su casa, no está atentando contra mi libertad, ya que está ejerciendo el legítimo poder que tiene sobre su propiedad privada para decidir qué personas pueden o no pueden entrar a su propiedad. De la misma manera que un empresario podría dirigir su negocio únicamente a hombres heterosexuales, también podría hacerlo únicamente hacia mujeres homosexuales o hacia personas transgénero.

Hay quien tiene el erróneo concepto de pensar que porque una propiedad privada se utilice para desarrollar un negocio dentro de ella se convierte en un lugar público, que sea dirigido al público no significa que tenga que estar abierto a todo el mundo, porque si es otro el que decide a quién puedo o no puedo dejar entrar en mi negocio no sería el legítimo propietario el que tendría el poder sobre esa propiedad, y por tanto estaría violando su libertad.

En nuestro día a día discriminamos en multitud de ocasiones, no sólo sobre cosas o situaciones sino también a personas. Uno podría decir que no es lo mismo discriminar por la personalidad o por unas causas que son independientes al género, raza u orientación sexual que por estos motivos que son inherentes a la persona, es decir, discriminar a alguien por ser hombre o mujer, por ser blanco o negro, por ser heterosexual u homosexual.

Esta crítica tendría sentido, sin embargo hay muchas situaciones que se dan hoy en día en las que se discrimina por la raza, por el género o por la orientación sexual.

A continuación voy a enumerar algunos ejemplos de situaciones en las que ya se está discriminando y parece que no nos escandaliza demasiado.

En la serie “Vikingos” se está discriminando a personas por su raza, así pues no contratan a personas negras como actores y actrices, únicamente contratan a personas que concuerdan con el perfil de nórdico.

Uno podría decir que la razón para discriminar a las personas negras es que no tendría sentido que para representar la época de los Vikingos se contratara a personas negras, al carecer de rigor histórico. Y es cierto, la razón sería esa, pero ya se está discriminando, la razón es algo secundario, lo importante es el acto de discriminar.

De la misma manera que para representar a las protagonistas de la película “Mujercitas” a nadie se le ocurriría (o a casi nadie) que se escogieran a hombres para representar estos papeles protagonistas, no tendría sentido.

También en algo tan importante como el deporte se discrimina de forma sistemática y no parece importarnos más que el caso mencionado en la introducción. Por poner un ejemplo muy visible, el Real Madrid tiene un equipo de fútbol masculino y otro femenino, ¿acaso no está discriminando en uno a las mujeres y en otro a los hombres?

Una mujer podría decir que el equipo de fútbol masculino le discrimina por no dejarle entrar en su disciplina, y un hombre podría decir exactamente lo mismo del equipo femenino. En ambos se discrimina por su género. Es más, es la propia liga de fútbol (tanto masculino como femenino) la que está discriminando tanto a mujeres como a hombres.

Todas las situaciones que he mencionado son situaciones que atañen a empresas, y son empresas que están discriminando por algo inherente a cada persona humana.

El motivo por el que unas parecen cuadrarnos mejor que otras debe ser valorado por cada individuo, lo que está claro es que no ya sólo es algo perfectamente legítimo de llevar a cabo (ya que el propietario tiene plena libertad de hacer con su propiedad privada lo que quiera) sino que ya es algo que se está produciendo a día de hoy.

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