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El “liberalismo” de la era Aznar y la era Aguirre.

Con Pablo Casado aspirando a la Moncloa y desde la marcha de Mariano Rajoy, el Partido Popular ha tratado (al menos discursivamente) de “volver” a ser el partido de los liberales. El máximo responsable de los populares se considera a sí mismo como “liberal-conservador” y figuras como Lasquetty dicen que vuelve a haber un partido liberal en España, decía lo siguiente:

“Ahora uno sí es liberal, el Partido Popular de Pablo Casado. Ese ha sido el cambio sustancial en el centro-derecha español, la recuperación de un discurso liberal y una práctica liberal en los lugares en los que estamos gobernando”.

En torno al PP existe una especie de idealización sobre el dúo Aznar-Aguirre, ya que al parecer son ellos quienes encarnan mejor que nadie los valores liberales a los que debe volver el PP, públicamente Casado sí ha reconocido que Aznar es para él un referente mientras que con Esperanza Aguirre le une una buena relación.

La cuestión es, ¿está fundamentada la idea por la cual tanto José María Aznar como Esperanza Aguirre son “referentes liberales”?

Para calificar si las gestiones, tanto la de Aznar como la de Aguirre, han sido liberales o no, debemos acudir a la hemeroteca.

De José María Aznar podemos destacar 10 medidas que no son precisamente liberales:

  • Se encontró en 1996 con unos Ingresos Fiscales que suponían el 38’7% del PIB y lo dejó en el 38’6% en su marcha.
  • Durante el mandato de Aznar, el número de funcionarios se incrementó en 456.500 empleados, sólo por detrás de Felipe González (con 561.800) y por delante de Zapatero (443.400), no digamos ya en comparación con Mariano Rajoy.
  • No hizo ningún esfuerzo por flexibilizar el mercado laboral y mantuvo la legislación que también mantuvo el PSOE de Zapatero (también el de Felipe González), la misma que destruyó masivamente empleo durante la crisis de 2008.
  • No introdujo ni un sólo elemento para reformar el sistema de pensiones sino que se apostó por el continuismo del sistema de reparto, fortaleciendo dicho sistema.
  • Privatizó varias empresas, eso sí, para luego acabar asesorando a una de ellas (Endesa). Repartos que fueron hechos con un posterior beneficio político, las “puertas giratorias”. Una alternativa mucho mejor habría sido la usada en la República Checa, donde los ciudadanos ejercen de “accionistas”.
  • Continuó con el modelo de cajas de ahorro que terminaría por estallar años más tarde y donde acabarían personajes afines al ex-presidente como Rodrigo Rato o Miguel Blesa.
  • Para con las autopistas radiales y con la introducción de la RPA (Responsabilidad Patrimonial de la Administración) se asignó a la administración como responsable de tener que pagar los costes de extinguir de forma anticipada el contrato, algo que sucedió y que nos costará a los españoles más de 4.000 millones de euros.  Algo que se demostró un fracaso y que el antiguo dirigente del PP se empeñó en querer llevar a cabo.
  • Subvencionó masivamente a las empresas eléctricas privatizadas con los Costes de Transición a la Competencia (CTC) que recibieron más de 8.600 millones de euros.
  • No hizo nada por cerrar los medios de comunicación públicos que, como con cada Gobierno, se convirtieron en herramientas del partido que estaba en el poder.
  • Y por último, aunque no menos importante, no incluyó medidas enfocadas al matrimonio homosexual, ni a la legalización de las drogas (algo para lo que no admitía ni siquiera debate), ni se mostró partidario de legalizar la eutanasia, y en definitiva no se mostró favorable a ampliar la esfera de libertades individuales que le pertenece propiamente a la ciudadanía. Para el recuerdo siempre quedará la Guerra de Irak y su afán belicista.

Esto en cuanto al referente de Pablo Casado, ahora bien, ¿qué hizo Esperanza Aguirre?

A la ex-presidenta de la CCAA se le pueden achacar menos cosas, debido también al menor poder que tenía en comparación con Aznar.

El “liberalismo” de Esperanza Aguirre:

  • La “lideresa” se encontró un Gasto Público de 13.648 millones de euros en el año 2004 y lo dejó en algo más de 22.000 millones en su marcha en 2012, el más alto de la historia de la CCAA de Madrid en términos reales.
  • Incrementó el número de empleados públicos en 50.000 empleados desde su llegada hasta su marcha, pasando de 444.000 empleados públicos a 494.200 empleados públicos.
  • Se encontró una deuda del 6’3% del PIB y la dejó en el 10’70%.
  • Madrid frecuentemente es tildada como “paraíso fiscal” y como una CCAA que hace “dumping fiscal”, algo absurdo, y que por lo único que se le acusa de ejercer esta práctica es por la bonificación del 100% en el Impuesto sobre Patrimonio. De la misma manera se la podría calificar como un infierno fiscal para las rentas que tienen que soportar alquileres más elevados que la mayoría de Comunidades Autónomas. Por mucho que lo diga la izquierda, no, Madrid no es ningún paraíso fiscal.
  • A pesar de tener un discurso pro-legalización de las drogas no llevó a cabo ningún proyecto para, al menos, introducir el debate en la sociedad.

No en vano, no podemos obviar algunos tintes liberales que sí tuvieron tanto los Gobiernos de José María Aznar como los Gobiernos de Esperanza Aguirre.

En el caso de Aznar, se redujo en todos los años el déficit público, una senda que aprovechó Zapatero para ser el único presidente de España en poder sacar pecho por tener superávit. Rebajó el IRPF, rebajó la deuda pública en torno a la mitad y rebajó otros impuestos que hicieron que España estuviera en el puesto 29 del Índice de Libertad Económica de la “Fundación Heritage”, algo meritorio.

Esperanza Aguirre también rebajó el IRPF autonómico, no de forma drástica pero sí lo rebajó, una senda que también continuó Cristina Cifuentes.

En definitiva, si bien estos dos personajes políticos han demostrado llevar a cabo ciertas medidas liberales, no se puede calificar dichas gestiones como liberales, de la misma manera que no se nos ocurriría calificar la gestión de Zapatero como liberal por haber aprobado la ley de matrimonio homosexual o a Rajoy por haber reducido la temporalidad del mercado laboral o por reducir el número de empleados públicos.

Se les puede calificar como políticos más bien conservadores, más a Aznar que a Aguirre, pero no caigamos en la mitificación de políticos que no fueron aquello que le estamos asignando. Uno puede discursivamente ser muy liberal, pero es a la hora de aplicarlo cuando hay que demostrar ese liberalismo.

En definitiva, las gestiones tanto de Aznar como de Esperanza Aguirre sí tuvieron tintes liberales, pero no fueron gestiones liberales, fueron gestiones más bien socialdemócratas.

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Categorías

Liberalismo, PP

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