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Los impuestos verdes de Europa ponen su mirada en el bolsillo de los ciudadanos.

En la últimas semanas y meses, desde el Gobierno se viene hablando de la necesidad de incrementar los ingresos a las arcas estatales en lugar de reducir los gastos de los Presupuestos Generales del Estado.

De esta manera hemos podido escuchar a Yolanda Díaz, a María Jesús Montero o a Alberto Garzón hablar de las subidas de impuestos que se van a tener que afrontar en los próximos meses de cara a incrementar los ingresos públicos, puesto que la reducción de gasto público ni está contemplada en el horizonte ni se espera que esté entre las opciones. Recordemos que ya habíamos escuchado hablar sobre la necesidad de “equipararnos fiscalmente a Europa” (que ya sabemos que es subir impuestos a las clases medias) y que los impuestos a los ricos no serían suficientes para cubrir todo el nuevo gasto que se tiene pensado llegar a ejecutar.

Sin embargo, no habíamos contado aún con los impuestos que desde la Unión Europea se van a aplicar y que también afectarán a España, impuestos que de una forma u otra repercutirán en los ciudadanos.

Estas subidas impositivas están justificadas bajo el velo de la lucha contra el cambio climático y como forma de luchar contra este, a la vez que se trata de desincentivar el uso de energías contaminantes para hacer más atractivas y más competitivas a las renovables. Se trata de una oportunidad perfecta para la Unión Europea de incrementar sus ingresos basándose en la lucha contra el cambio climático.

En esta ocasión nos centraremos únicamente en aquellos impuestos que vendrán como consecuencia de luchar contra el uso de estos dos elementos: El carbón y el plástico.

En relación con el carbón, vendrán dos subidas impositivas que acabarán afectando al consumidor final, a saber:

-Por un lado, con la idea de la Unión Europea de aumentar los ingresos por el incremento de los costes de emisión de CO2 como forma de desincentivo a la realización de dichas prácticas, con esta extensión del sistema de derechos de emisión se planea una recaudación adicional a los fondos del presupuesto comunitario de 10.000 millones de euros, en 2018 los Estados de la UE ingresaron 13.800 millones por la subasta de los derechos de emisión.

Uno podría pensar que esta medida no afecta a los consumidores sino a las empresas, pero si los consumidores no ven aumentar el coste de aquellos bienes o servicios que son generados por la emisión de CO2 (como la luz, la industria, el sector marítimo, aéreo, etc) no van a demandar menos de estos bienes o servicios. Para desincentivar el uso de estos bienes o servicios necesariamente el consumidor final se tiene que ver afectado.

-Por otro lado, se está planteando la posibilidad de establecer aranceles a aquellos productos ajenos a la Unión Europea que impliquen la generación de carbono. Medida que afectaría principalmente a China, a Estados Unidos, India o Marruecos. Esta medida planea recaudar entre 5.000 y 14.000 millones de euros a la UE.

Sin tener en cuenta las represalias que pueden llegar por parte de estos países, con esta medida ya se estará trasladando el coste de esta tasa a los consumidores, pues estará volviendo más caros de forma artificial estos productos para que el consumidor final no consuma en la misma cantidad estos productos, y así volver más atractivos a los productos de la UE.

Por tanto, vemos que tanto el incremento de los costes de emisión de CO2 como la tasa a los productos de países terceros que impliquen generación de carbono tendrán un impacto sobre el consumidor final.

No en vano, no quedan aquí los “impuestos verdes”, sino que también se contempla una tasa a los envases de plástico no reciclables con el mismo fin de desincentivar su uso. Con esta medida se plantea recaudar unos 7.000 millones de euros al año. Ya de “motu propio” el Gobierno de Sánchez planeaba una fijación de impuestos a los productos de plástico de usar y tirar (cubiertos y pajitas) a partir de julio del 2021, y a partir de 2023 prohibir la entrega gratuita de vasos de plástico o de recipientes para alimentos.

Con lo cual, y aunque hay otros impuestos como la Tasa Google, la Tasa Tobin, incremento del IS, la subida del diésel, etc, estos impuestos que hemos mencionado repercutirían de una forma más directa sobre los ciudadanos.

Las subidas de impuestos no vendrán únicamente por parte del Gobierno de Sánchez, sino que Europa también prepara una lluvia de ‘impuestos verdes’ que acabarán repercutiendo en el bolsillo de los ciudadanos.

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