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Los orígenes de la Seguridad Social.

La Seguridad Social tal y como la conocemos hoy en día no dista mucho ni en el propósito de la misma ni en la forma a cómo fue concebida y como fue desarrollándose a partir de finales del siglo XIX.

Todo tiene un comienzo, y el de la Seguridad Social se remonta al año 1883 en la Alemania de Otto von Bismarck en la que el canciller sacó adelante una propuesta para la creación de un seguro obligatorio contra accidentes o enfermedades, la contribución que había que realizar se repartía en 2/3 que tenía que aportar el trabajador y 1/3 que tenía que aportar el empresario. Este sería, como decimos, el origen de todo.

Pero esto no se quedó sólo ahí, ya que en el año 1889 se aprobó la “Ley de Seguro de Incapacidad y Vejez”, aunque se implantó en 1891. Esta ley proveía a la población de una pensión en el momento de su jubilación, eso sí, con una trampa enorme ya que estableció la edad de jubilación en 70 años (casi cuatro años más que en la actualidad en España) y se debía de haber contribuido al sistema alrededor de 30 años como mínimo.

Es decir, vemos que las condiciones son prácticamente las mismas que en la actualidad, o muy similares, pero el contexto no tiene nada que ver, ya que mientras que actualmente la esperanza de vida en España es de algo más de 83 años, en la Alemania de Bismarck no superaba los 42,8 años en el año 1895, con lo que prácticamente nadie llegaba a cobrar una pensión por jubilación, pero eso sí, aportando al sistema que luego no le devolvía nada de lo aportado ya que no se vivía lo suficiente como para recibirlo.

Con lo cual, vemos que el verdadero objetivo de la creación del sistema de pensiones no fue el de crear una red de asistencia a los jubilados para que tuvieran un mínimo de garantías a la hora de afrontar el resto de sus días, sino que era una forma de extraer rentas de trabajadores y empresarios para sostener y para incrementar el tamaño y el poder del Estado.

Ya no sólo hay que fijarse en las propias condiciones de la “Ley de Seguro de Incapacidad y Vejez” que se hacían prácticamente imposibles de cumplir, ya que justamente para eso se hizo, sino que basta con que nos vayamos a las palabras del propio Bismarck cuando le preguntaron sobre el objetivo de la Seguridad Social, esto le dijo personalmente Bismarck al periodista británico William Harbutt Dawson (según el propio Harbutt Dawson) en una conversación:

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“Mi idea es sobornar a la clase trabajadora, o si lo desea, ganársela, para que consideren al Estado como una institución social que existe por su bien y que está interesada en su bienestar”

Este extracto forma parte del libro de William Harbutt Dawson, “Social Insurance in Germany” de 1912.

Si nos paramos a analizar tanto las condiciones de la propia “Ley de Seguro y de Incapacidad por Vejez” como las palabras de von Bismarck observamos muy claramente que el objetivo con el que se llevó a cabo esta ley (y las que precedieron) no fue el de proteger a los futuros pensionistas, ya que no había futuros pensionistas a los que proteger. Y si ya era complicado que los más acomodados llegaran a cumplir 70 años, imaginemos cuan complicado (por no decir imposible) era que trabajadores de fábricas o campesinos pudieran siquiera llegar a cumplir 50 o 45 años, con el desgaste tremendo que suponía esa actividad.

Tal y como estaba configurado este sistema, era un sistema perfectamente viable para el Estado, ya que se dedicaba a extraer rentas de trabajadores y empresarios sin devolverles ninguna contra-prestación, el problema como ya estamos viendo en la actualidad llega cuando los contribuyentes sí tienen una esperanza de vida que les permite cobrar su prestación por vejez y cuando por ello el sistema se tambalea hasta el punto que tendrá que ser reformado o se hundirá.

Repasemos de nuevo, el sistema se viene abajo en cuanto el objetivo por el cual “supuestamente” fue creado se empieza a cumplir, mientras que cuando el objetivo por el cual “supuestamente” fue creado no se cumple es cuando el sistema goza de mejor salud (a costa de los contribuyentes, claro). ¿No será que quizás el verdadero objetivo era el de extraer dinero de aquellas personas que jamás verían una pensión porque no llegarían, ni de lejos, a la edad mínima para cobrar dicha pensión?

Este modelo, el de Bismarck, es el que rápidamente se extendió por toda Europa, así en cuanto al modelo de pensiones llegó a países como Austria (1909), Bélgica (1900), Dinamarca (1891), España (1919), Finlandia (1937), Grecia (1934), Italia (1919), Irlanda (1908), Luxemburgo (1911), Países Bajos (1919), Portugal (1935), Suecia (1913).

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cuadro 2

En la actualidad, y debido al desastroso origen y a la nula capacidad para reformar dicho sistema durante décadas, el sistema se ve abocado a colapsar (aún más) si no se toman las medidas adecuadas para hacerlo sostenible.

Por tanto, podemos concluir con que el origen de la “Seguridad Social” no fue ni mucho menos ni seguro ya que prácticamente nadie llegaba a cobrar una pensión por vejez, ni muchísimo menos social ya que este sistema sólo se dedicaba a extraer rentas de los trabajadores y de los empresarios para luego no devolverles absolutamente nada, porque llegar a cumplir 70 años era un logro que pocos podían llegar a conseguir.

El sistema creado por Bismarck tenía como objetivo real el de que prácticamente nadie viviese lo suficiente como para cobrar una prestación por vejez, esa y no otra fue la verdadera razón por la que se creó lo que hoy conocemos por sistema público de pensiones.

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