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El enésimo ataque a la libertad de expresión.

Hace unos días salió el Ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a comunicar que se estaban monitorizando las redes sociales en busca de posibles bulos, todo esto a raíz de que se supiera que hay más de 1.100 mensajes detectados con “información engañosa” que han corrido por todas las redes sociales, aunque lo más grave no fue lo que dijo Marlaska, sino lo que dijo el Ministro de Justicia:

El ministro de Justicia que acompañaba a Marlaska en dicha rueda de prensa, ha ido más allá planteando la necesidad de revisar los instrumentos legales necesarios “para impedir que no se vayan de rositas aquellos que contaminan la opinión pública”

Que el Gobierno se quiera arrogar el derecho a perseguir y sancionar aquello que ellos consideren que “contaminan a la opinión pública” es tremendamente liberticida y peligroso.

Ya no sólo han abusado desde el primer momento del Estado de Alarma al usarlo de facto como Estado de Excepción, sino que ahora también quieren limitar la libertad de expresión acogiéndose en algo tan interpretable como “contaminar a la opinión pública”.

Es un paso más allá de la deriva liberticida que está tomando este Gobierno, y digo deriva liberticida no porque estén llevando a cabo un Estado de Excepción de facto en la situación en la que estamos, todo el mundo entiende que para tratar de contener al Covid-19 una vez ya no has sabido evitar su expansión lo más efectivo es confinar a la población, sino porque están restringiendo una serie de libertades y derechos que no se podrían restringir, o al menos no de la manera en que lo están haciendo, bajo un Estado de Alarma, a saber:

Se están limitando los siguientes derechos durante este Estado de Excepción de facto:

  • El derecho a la libertad y seguridad personales (artículo 17)
  • El derecho al secreto de las comunicaciones (artículo 18.3)
  • La libertad de circulación (artículo 19)
  • Los derechos de reunión y manifestación (artículo 21)
  • Los derechos de huelga (28.2)

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¿Estoy con esto diciendo que se deberían restablecer inmediatamente todos y cada uno de estos derechos y libertades y romper el confinamiento?

No, lo que estoy diciendo es que se está usando el término “Estado de Alarma” cuando en realidad se están tomando medidas propias y exclusivas de los Estados de Excepción y de Sitio, y eso es tremendamente peligroso. El Estado de Alarma no permite la limitación de derechos tal y como se está haciendo hoy en día.

Y ahora además, hay que añadirle el ataque a la libertad de expresión (artículo 20.1) que se está produciendo en redes sociales.

Juan Rallo, economista y abogado, dedicó varios tuits al respecto que evidenciaban perfectamente la arbitrariedad y la incoherencia de esta medida:

Porque, ¿cómo se establece lo que es o no es un bulo?, ¿qué impediría que una crítica con argumentos y hechos a la gestión del Gobierno de esta crisis de salud pública fuera calificada como bulo o como “intento de contaminar a la opinión pública”?

¿Qué hacemos también con los bulos que ha ido propagando el Gobierno durante todas estas semanas?

¿También sancionamos al Gobierno por no sólo no haber actuado de la mejor forma posible sino por haber desinformado a la población durante estos meses?

La creación de un “Ministerio de la Verdad” es algo tremendamente peligroso y que deja únicamente a la interpretación de las autoridades del Gobierno el establecer qué es un bulo y qué no es un bulo.

Recordemos además que todo esto viene de quienes en su día criticaron, y con razón, la famosa “Ley Mordaza” del Partido Popular, cuando ahora están siendo infinitamente más restrictivos de lo que aquella ley fue.

La limitación de la libertad de expresión bajo pena de sanción por parte de las autoridades gubernamentales no sólo lleva a que puedan sancionarse cualquier tipo de afirmación sobre el Gobierno o sobre su actuación, sino que lleva de forma indirecta a la auto-censura por miedo a lo que uno dice pueda llegar a considerarse una especie de bulo.

Y vuelvo a insistir, es tremendamente arbitrario la forma en que se considera bulo a una cosa o a otra, ¿acaso no es bulo que hace unos meses nos dijeran desde el Gobierno que no era necesario el uso de mascarillas y que ahora sí que es algo importante?, ¿o que en los primeros días nos dijeran que si te habías contagiado no pasaba nada y que podías seguir haciendo vida normal cuando ahora tenemos impuesto el confinamiento justo por haber seguido haciendo vida normal?

Por último, no es sólo que estas acciones que están llevando a cabo choquen directamente con el derecho a la libertad de expresión, sino que si de verdad queremos combatir a los verdaderos bulos lo que hay que hacer no es castigar y penar a quienes emiten estos bulos, sino transmitir la suficiente información para dejar en evidencia a estas personas o a estos mensajes sin tener que usar el monopolio de la violencia.

El problema para el Gobierno es que si hay algún tipo de organismo que se ha ido dedicando y que se está dedicando a lanzar bulos y engaños, es el propio Gobierno.

Categorías

Coronavirus, Estado

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