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Política: El populismo de derechas también es liberticida.

Muchas son las críticas que se hacen desde el liberalismo hacia la izquierda más radical acerca de cuestiones que atañen a la individualidad del ser humano y a su libertad para desarrollar su propia vida en base a sus principios morales y sus proyectos vitales. Cuestiones como la insistencia de casi toda la izquierda de querer prohibir la prostitución, no legalizar la gestación subrogada, y en definitiva, tratar de forma paternalista a sus ciudadanos es algo que el liberalismo siempre critica, y con razón, a esta izquierda. Estos intentos de dictar cómo ha de ser la vida de los demás es algo que siempre será criticado por aquellos que defienden al individuo por encima de la moralidad de ciertos colectivismos.

Bien, pues no es sólo la izquierda más radical y populista la que tiene este afán prohibitivo, censor y hasta dictatorial para con los individuos, sino que también la derecha más populista peca de este comportamiento.

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Si bien sabemos que la derecha populista suele centrar sus pasiones en la exacerbada identidad nacional y en el patriotismo, centra sus prejuicios en contra, por ejemplo, del inmigrante en base a una supuesta condición de estos de no querer integrarse en nuestras sociedades, de venir a crear conflicto, etc, también es liberticida en muchos otros aspectos.

El populismo de derechas usa una cierta connotación religiosa para oponerse a cuestiones como la legalización de la eutanasia, la legalizacion del aborto, la legalización de las drogas, la legalización de la prostitución, la legalización de la gestación subrogada, etc. También tienen un cierto punto de rechazo hacia las personas homosexuales, al no querer dotarles de los mismos derechos que al resto de ciudadanos con una distinta orientación sexual. Ya vimos a Santiago Abascal en su entrevista en El Hormiguero evidenciando que, si por él fuera, las parejas homosexuales no tendrían los mismos derechos que las parejas heterosexuales a la hora de adoptar.

Que la izquierda más radical y la derecha más radical coincidan en varias posiciones a pesar de sus distintos motivos para estar de acuerdo no es algo nuevo, es una muestra más del afán liberticida que tienen estos extremos.

Es desde el liberalismo, desde el que hay que ser consciente de que no es sólo la izquierda populista la que es un auténtico peligro para las libertades individuales de las personas, sino que la derecha populista también lo es y hay que hacer frente a este tipo de intentos de restringir las libertades de los individuos en favor de un supuesto colectivo más importante, como no, el suyo.

Es verdad que ciertas partes del ideario tanto de Podemos (izquierda populista) como de Vox (derecha populista) pueden tener cabida dentro del liberalismo, a saber:

  • Despenalización y legalización de la eutanasia.
  • Legalización del aborto.
  • Matrimonio homosexual.
  • Reducción de impuestos.
  • Una pequeña, aunque escasa, libertad educativa para los padres.
  • Etc

Pero no porque algunos de sus planteamientos sean perfectamente compatibles con el liberalismo debemos aceptar todo el ideario en su conjunto, una persona que se considere completamente liberal no podrá estar de acuerdo en que unos ciudadanos puedan tener más derechos que otros, tampoco debería estar en contra de que una persona libremente quiera poner fin a su vida tras meditarlo detenidamente y con unos procesos determinados. Tampoco un liberal debería “comprar” el exceso de proteccionismo a los productos y a los sectores nacionales en pos del interés de la nación.

Se puede estar a favor de algunas medidas concretas tanto de Podemos como de Vox y ser liberal, lo que no se puede ser es liberal en todos los sentidos (en lo político, social y económico) y aceptar prácticamente todo el ideario del partido de Pablo Iglesias o del partido de Santiago Abascal. Se podrán considerar “liberal-progresista” o “liberal-conservador”, pero no se puede ser liberal como tal “comprando” aquellos argumentos que abogan por restringir y cercenar las libertades de los ciudadanos. Se puede ser liberal en lo social y estar de acuerdo en muchas de las medidas que plantea Podemos, pero no podrá ser liberal en lo económico si también acepta las ideas de Podemos sobre economía. De la misma manera se podrá ser liberal en lo económico y aceptar algunas cuestiones que plantea Vox, pero no se podrá ser liberal y aceptar otra buena parte del ideario de Vox en materia de libertades sociales.

Por tanto, no es sólo el populismo de izquierdas el que puede ser tremendamente dañino con las libertades individuales de las personas, sino que también el populismo de derechas plantea otras muchas restricciones a las libertades tanto económicas como sociales.

 

Categorías

Populismo, Vox

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